lunes, 28 de junio de 2010

Viajar en coche con Gatos


Esta es nuestra forma de viajar en coche con nuestros michis.
No quiero decir que sea la mejor, pero es por nuestra experiencia, la que mejor es para ellos.

Estas son fotos de nuestro último viaje a Torrevieja con ellos en Junio.
El viaje Vitoria - Torrevieja lo hacemos en 8-9 horas con paradas incluidas.

1.-
Hay que intentar buscar la hora más fresquita. Nosotros aunque tenemos aire acondicionado en el coche, solemos madrugar un poco, para evitarles toda la solana de primeras horas de la tarde.

2.- La noche anterior les retiramos la comida y les dejamos solo con agua.
Y la mañana del viaje no hay desayuno para ellos por mucho que lloren

3.- Primero bajamos al coche las maletas, y ellos son los últimos en bajar. La odisea de meterles en el transportín es digna de ver....... siempre nos vamos de viaje llenitos de pelos de gato.

4.- En nuestro caso, Leti y Sofi comparten el transportín grande y Txiki va en el pequeño.


5.-
Les colocamos un empapador en el suelo del transportín, y en el coche les colocamos en los asientos de atrás atados con el cinturón de seguridad, y mirándose, para que vean que no están solos.

6.- Hay gente que se sorprende de que les atemos el cinturón...... No es ninguna bobada. Es por el bien de todos. Por el de ellos y por el nuestro. En caso de accidente al transportín sin atar se convierte en una masa proyectada que puede llegar a multiplicar su peso por diez e incluso más.


7.-
Después les cubrimos con una manta para que se relajen. Y no se asusten de todo el movimiento del coche. Aún así nadie nos libra de las dos primeras horas de maullidos y vocalizaciones........

8.- Durante el viaje, mis michis, no quieren ni comer ni beber, pero siempre llevo un recipiente y agua fresca para ofrecerles.

9.- En el último viaje, una de las nenas meó y en una parada le cambiados el empapador para que ellas fueran más comodas y no hubiera olores en el coche.

Este cambio lo hacemos con todo cerrado (puertas y ventanillas). Abrimos el transportín, cambiamos el empapador y las volvemos a guardar dentro. Sólo cuando ellas están cerradas volvemos a abrir la puerta del coche.


10.-
En cada parada buscamos SIEMPRE un lugar a la sombra o bajo una tejabana. Les dejamos las cuatro ventanillas bajadas un poco y volvemos enseguida.

11.- Y una vez en el destino, según llegan les ponemos la bandejita de piedras, agua y comida, y las dejamos en una habitación cerrada hasta que acabamos de subir todas las maletas y ya no esté la puerta abierta.


Y vosotros, ¿cómo os organizáis?


8 comentarios:

  1. Parecen cosas obvias, pero son bien sencillas de seguir, y pueden evitat un disgusto.
    Ya aprovecho para felicitar a los que marcheis de vacaciones, que envidia!! Yo éste año no podré, por lo menos en verano. A lo mejor en Septiembre.... Y por suerte, tendré canguro para la tropa de michinos maliciosos...

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  2. Todo muuuy bien explicado y organizado al milímetro. Es de tomar ejemplo!

    De momento no nos hemos ido nunca de vacas con ellos, pero lo de los cintos de seguridad también lo hacemos cuando vamos al vete, aunque sean sólo unos minutos de viaje...nunca se sabe!!

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  3. Nosotros cuando nos vamos de vacaciones, las michis se van a casa de su abuela en Alicante, y aunque son dos horas y media lo llevan fatal. Los primeros viajes como vimos que iris se ponía muy nerviosa, mi vete me recomendo un tranquilizante y le va muy bien se relaja y ya no se hace pipi del susto

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  4. Acabo de descubrir este blog, y está superbien. Me voy a suscribir en cuanto escriba este comentario.
    Una vez leí que donde mejor iban los gatos cuando viajan en coche era en el transportín (por supuesto), y en el maletero (supongo que por aquello de la oscuridad). Para que entrara un poco de aire, abría un asiento como si fuera a abatirlo (no sé si me he explicado bien).
    Ahora lo que hago es llevarla en la parte de atrás del coche, sujeto el transportín con el cinturón de seguridad (por supuesto); pero lo hago de forma diferente a como lo haces tú.
    Eso sí, le tengo que dar pastilla para el mareo, porque si no, la pobre Molly vomita.

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  5. Mi gato Blas apareció abandonado en la calle antes de una Semana Santa, abrimos la puerta y subió a casa y durante 13 años fue a todas partes con nosotros. Viajes cortos y largos.
    Desayunaba primero y esperabamos a que fuera a la arena, después dejabamos el transportín abierto y entraba solo. Le llevabamos el último al coche (después de guardar maletas, etc.) y tras sujetar el transportín con el cinturón, se tumbaba y dormia (no hacia falta tapar el transportín). Le bajabamos en cada parada a pasear con su arnés y correa, pero nunca quiso comer y beber en el trayecto. Cuando llegabamos a nuestro destino, le sacabamos el primero para que comiera y bebiera. Nunca extrañaba las casas rurales a las que ibamos, ni se mareaba, ni extresaba. Era un gusto viajar con mi gatito Blas.

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  6. Viajar con mi gato es una odisea. Siempre le bajamos el último y le subimos el primero cuando llegamos. Tampoco quiere beber durante el viaje normalmente, aunque siempre llevamos agua, y en nuestro caso a veces no hay más remedio de que coma antes, ya que es diabético y podría darle um bajón si le ponemos insulina y no come, o una subida extrema de azúcar si no le pinchamos antes del viaje. Llevamos el transportín, aunque le disgusta menos ir tumbado suelto en los asientos de atrás, por lo que si vamos dos personas uno conduce y el otro va atrás con el gato para controlarle, ya que a veces se pone de pie en la puerta para mirar por la ventana y si frena el coche es peligroso. Suele jadear aunque le mojemos y le demos de beber, y maulla como... MAAAAAAAAUUUUU (desesperado) el primer rato.

    Llevamos el arenero detrás en el suelo, porque siempre va 4 ó 5 veces a orinar y defecar, comunmente diarrea. Llevamos también papel higiénico a mano para limpiarle el culo y que no se reboce por el coche.

    El aire acondicionado es importantísimo, pero hay que tener cuidado de que no le apunte directamente, y solemos llevar también una manta fina de esas que daban en los aviones para pillarla con la ventana de atrás para tapar el lado por el que pega el Sol.

    Últimamente no echamos Feliway, porque hemos observado que se estresa más, tal vez lo relacione con los viajes. He notado que cuando lo echo en algún sitio de la casa, evita ese lugar.

    Alguna vez ha vomitado durante el viaje y después, lo cual me preocupa porque con la diabetes a saber...

    Luego a los sitios nuevos se suele habituar rápido, si llegamos por la mañana, por la tarde o al día siguiente como tarde ya es el rey de la casa ^^

    En fin, esa es nuestra experiencia con Salem!!

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  7. Maria L de Argentina7 de enero de 2015, 1:10

    Hasta ahora siempre he llevado a mi perro y mis tres gatos sueltos en el auto cuando me voy por más de 3 días pero solo si voy con el auto y a mi casa de veraneo de lo contrario una amiga viene una vez por día a mi casa a darles de comer y cambiarle las piedritas sanitarias.
    Cuando los llevo conmigo los gatos siempre se meten bajo los asientos y duermen casi todo el viaje, el perro tarda casi 45 minutos en dejar de ladrar a cada persona o perro que ve por la ventanilla, luego se echa y duerme.
    A todos los tengo en ayunas 10 horas antes del viaje porque sino hacen sus necesidades y el olor es insoportable.
    Este verano voy a ver si compro cajas transportadoras para los gatos porque tengo uno más (o sea 4 gatos) y arnés con cinturón de seguridad para el perro porque he tomado conciencia que en caso de accidente llevarlos sueltos sería un gran riesgo.
    Lo único negativo es que las cajas transportadoras me van a quitar mucho espacio en el auto.
    Al regreso les cuento como resultó todo.

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